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L O S D E R E C H O S H U M A N O S S O N U N I V E R S A L E S “LOS DERECHOS HUMANOS SON UNIVERSALES, LAS OPORTUNIDADES DEBERÍAN SERLO”
La campaña institucional 2007-2008se presenta con el mimo lema que el año anterior para seguir profundizando sobre la dificultad de acceso y de reconocimiento de los derechos humanos a las personas que viven en situación de pobreza y vulnerabilidad en nuestro mundo. Ante todo el principal derecho que parece ignorarse es el derecho a tener derechos por el mero hecho de ser persona (H. Arendt). La Doctrina Social de la Iglesia lo deja muy claro cuando por encima de todo antepone la defensa de la dignidad de la persona humana como criatura de Dios, creada y pensada a su imagen y semejanza. Benedicto XVI en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2007 (“La persona humana, corazón de la paz”) Insiste en que “El deber de respetar la dignidad de cada ser humano, en el cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder político, tecnológico o económico no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados”. Asimismo aboga por el reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas para lograr una sociedad de paz que en la realidad se ve seriamente amenazada por la existencia de infinidad de desigualdades injustas, “Entre ellas son particularmente insidiosas, por un lado, las desigualdades en el acceso a bienes esenciales como la comida, el agua, la casa o la salud; por otro, las persistentes desigualdades entre hombre y mujer en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales”. El derecho a la vida como derecho fundamental incluye el de llevar una existencia digna y disponer de los elementos esenciales para la vida.
El derecho a la vivienda, a la educación, a la salud y a la igualdad de género son cuatro derechos básicos que deberían ser inherentes a todas las personas de cualquier lugar, con independencia de su sexo, raza, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social (Constitución española, art. 14), porque constituyen la base de la dignidad humana. También la declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 25, establece que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales adecuados.
Sin embargo, queda todavía un largo camino por recorrer para poder hablar de equidad de derechos y oportunidades para todos.
Nuestra sociedad tiene dos rostros: el de la globalización y el desarrollo económico y el rostro de la pobreza y la exclusión. Son dos rostros antagónicos que nos hablan de dos mundos cada vez más distantes separados por esta creciente desigualdad. Cada vez son más las personas que ven restringidas su capacidad de acceder a determinados bienes y derechos y van a engrosando las filas de los sin empleo, sin techo, sin papeles, sin salud. Según el informe PNUD de 2006, el estado de desarrollo humano se caracteriza por las enormes brechas de bienestar y oportunidades de vida que dividen a un mundo cada vez más interconectado. Se habla de aldea global, pero sus calles están divididas entre las de los que tienen y no tienen. Mil millones de personas han quedado excluidas de los beneficios del desarrollo económico y de los adelantos en materia de salud humana. Quienes viven en la pobreza absoluta tienen una probabilidad cinco veces mayor de morir antes de los cinco años de edad y 2,5 veces mayor de morir entre los 15 y 59 años de edad que quienes pertenecen al grupo de ingresos más elevados. Alrededor de 2.400 millones de personas no tienen posibilidades de servicios sanitarios básicos, casi 1.300 millones no tienen acceso a agua limpia y unos 84º millones de personas están desnutridas.
La desigualdad es cada día mayor a la hora de acceder a los diferentes recursos debido en gran parte a un sistema económico basado en reglas de producción y comercialización injustas. Pero no solamente es el acceso justo y equitativo a los recursos lo que nos permite alcanzar un desarrollo global sostenible y más justo para todos, sino el acceso a la oportunidad de aprovechar nuestro potencial como seres humanos en los diferentes ámbitos de la vida (personal, familiar, social, cultural, laboral, económico, político ...)
Cáritas, a través de esta campaña y de todas las actividades que realiza, pone el acento de su compromiso, de su sensibilización y de su acción en la opción evangélica preferencial por los pobres trabajando con firmeza en defensa del desarrollo integral de la persona y procurando que sus derechos sean garantizados.
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